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¡Hola! Soy Atamilles, la fundadora de Tami Extensiones

Nací y crecí en Brasil. Durante toda mi adolescencia fui una chica muy extrovertida y muy curiosa con el mundo de la belleza. Recuerdo como si fuera ayer las tardes junto a prima donde pasábamos miles de horas jugando con las barbies.

A ella le encantaba jugar con Barbie y Ken, y si bien a mí también, sentía una fascinación por jugar con el cabello de las Barbies. Se los pintaba, les hacía mini trencitas y se los lavaba. Simplemente me encantaba. Sin darme cuenta, el destino me iba marcando mi camino.

Una noche de abril del año 2006, organizamos para salir a tomar algo con mi grupo de 5 amigas. Íbamos a ir a un bar muy cercano a casa. Cuando se acercó la hora de reunirnos una de ellas, María, se comunicó conmigo para comentarme que no se sentía para nada bien y que prefería quedarse en su casa descansando. No me dio mucho detalle y cortó el llamado. Me pareció bastante extraño.

Al día siguiente me dirijo a su casa. Toco timbre, me abre la puerta su madre y me invita a pasar. "María está en su habitación", me dijo. Abro la puerta y me encuentro a María acostada en la cama. Al verme, rompe en llanto. No sabía qué hacer. Lo primero que hice fue contenerla y preguntarle que le pasaba, si su angustia tenía algo que ver con la razón por la que no había concurrido la noche anterior.

Sin mediar palabras y entre lágrimas, se puso de espaldas y me enseñó la parte posterior de su cabeza. Faltaba una gran cantidad de cabello en uno de los costados. Era modelo. Una mujer muy fina. Le gustaba vestir vestidos largos dado que iban al unísono con su largo cabello. Me contó que estaba transitando un periodo de mucho estrés en su vida y que la caída del pelo era un problema que la venia acomplejando desde hacía ya un tiempo, y que, la noche anterior cuando se estaba preparando para salir, la caída de su cabello alcanzó su punto máximo hasta ese entonces.

Ella tenía que volver a ser lo que era, no podía verla en ese estado, me partió el alma. Así que moví cielo y tierra para conseguir una solución inmediata. Llamando y caminando por todos lados, di con unas personas que tenían una peluquería muy pequeña en Avellaneda. Les conté sobre su problema y me dijeron que tenían la solución perfecta: extensiones de cabello. Al principio estaba un poco escéptica. No sabía si iba a funcionar, si iban a quedar bien o si se iba a notar. No me quedó otra alternativa que confiar.

Es el día de hoy que recuerdo la cara de María al verse al espejo con las extensiones y se me ponen los pelos de punta. La sensación que tuve en ese momento, me recorre el cuerpo cada vez que lo recuerdo. Le quedaban hermosas, y la falta de cabello había desaparecido por completo. Ese día ella volvió a sonreír. Ese día ella volvió a ser la que era.

Así fue como encontré mi propósito: volver a hacer sonreír a todas las mujeres que sufren por la caída del pelo. Me obsesioné con lograrlo. Tomé cientos de cursos, me capacité en el exterior y recorrí cada rincón para saber absolutamente todo acerca de las extensiones de cabello.

Es así, como en el año 2007, fundé Tami Extensiones. Con un propósito y una visión clara. El día de hoy, contamos con más de 100 representantes a lo largo y ancho de todo el país, y nuestras extensiones tape de cabello 100% natural devuelven sonrisas e inspiran esperanza a miles de mujeres.

¡Gracias por leer hasta acá! Y bienvenida/o a Tami Extensiones